seres arbóreos

los Seres Sauce y la oscuridad

Por 18 abril, 2018 agosto 4th, 2019 25 Comentarios

hojas de sauce de ciudad dejándose consumir en mi sahumadora

 

Los seres sauce

Parece que en mis caminatas diarias los árboles y yo tenemos citas imprevistas de esas que no dependen de ninguna app o red social. Hace unos días me sentí irresistiblemente atraída por los seres sauce. Son como domos de luz encendidos, alumbrando lugares que nadie ve. Y siento su alegría cuando paso cerca, entonces me quedo un rato entre ellos. Son como catedrales verdes y cuando las atraviesa el sol de la tarde, su energía se vuelve más accesible. Y en la noche, su voz se escucha intensa, espiralada y casi evanescente, como la voz de una cantante lírica. Hay una indescriptible relación entre el sauce y la noche, entre el sauce y lo no visto, lo no mirado. La noche posee una elevada intensidad visual para el alma. Porque cuando la visión diurna descansa y se abandonan los apoyos conocidos, el alma VE. Este noble ser arbóreo, se da para que aprendamos a ver en la oscuridad y para que aprendamos a ver la oscuridad con otros ojos. La negritud de la noche nos repara el interior -el WiFi interno- nos ofrece un nuevo marco conectivo para ver/sentir sin temor. Los seres sauce poseen una medicina muy poderosa, los seres sauce están entrelazados al gran misterio de lo que “no se puede ver a simple vista”. Y en ese misterio los seres sauce se entregan, confían y se dejan alumbrar por la negritud sin fin del cosmos. La madre negra, la tierra, evolutivamente hablando, es infinitamente superior a los humanos. ¿ Podría acaso yo crear una rosa, o crear un ramito de violetas para mi abuela?  Su inteligencia está entrelazada al cielo, a la vía láctea, al origen del universo, a las estrellas y a lo que originó nuestro origen, a la Fuente de todas nuestras percepciones. Su cuerpo se mece en el fondo vacuo y oscuro del universo. Y los seres sauce beben de esta fuente cada noche y en sus cabellos lánguidos y florecientes, encuentran nido y reposo las aves del cielo. Es en la noche que el alma se envuelve en la intimidad silenciosa con su Creador.

Iluminada oscuridad

Necesitamos aprender a relacionarnos sabiamente con la oscuridad. La oscuridad ya no entendida como algo “malo”, engañoso o satánico, sino como el lugar donde recibimos las semillas tanto de lo nuevo, como las semillas de un lenguaje perdido u olvidado. Necesitamos aprender a comunicarnos con el lado invisible de nuestra naturaleza y conocerlo. Entrenarnos para poder discernir y salirnos del engaño ancestral al que seguimos encadenados por miedo e ignorancia. Los seres sauces se dan para que podamos sanar nuestro temor a ser engañados a ser “usados” por otras fuerzas que bien conocen y usan ( y abusan ) el lenguaje de lo oculto y dejar de resentir tanto sufrimiento derivado de esta causa.. Los seres sauce vienen a reintegrarnos -ser conscientes – al PODER al cuál estamos entrelazados y ni idea tenemos. Y para eso es necesario madurar la atención. Ya que poder sin consciencia degenera en abuso y el cristal del corazón se vuelve más gélido, más duro y más creíble. Para comenzar este entrenamiento del giro del alma- básicamente entrenar la SENSIBILIDAD-  a través del sahúmo y los seres arbóreos, es necesario perder el miedo a ver la oscuridad y a ver en la oscuridad. Para que esto se realice – el giro del alma – la atención tiene que afinarse. Y la que afina la atención es la oscuridad. La santa oscuridad absorbente. Es tal el terror a la absorción por parte de nuestro “ego” que busca su preservación de casi todas las maneras posibles- entonces la negritud la volvemos una amenaza. Y hay muchos que se aprovechan de este terror y se benefician del mismo. Este temor fabrica las sombras de la mente. Y es en las sombras de la mente que los engaños y la “luz falsa” proliferan. En la oscuridad se terminan.

El giro del alma

Durante el día, la atención permanece distraída. Y es ahí donde somos presas fáciles del engaño y de los peligros que conllevan las “distracciones” del mundo y sus intereses. En cambio en la oscuridad, la atención al estar privada de la luz diurna se expande, se agudiza y desarrolla una escucha de un orden muy diferente.Convenientemente se nos ha inculcado un temor a la oscuridad. Convenientemente se nos ha inculcado que lo “malo” viene de la noche, de lo oscuro.  Lo “peligroso” de verdad es ignorar el tremendo poder que desciende de esta iluminada oscuridad, ya que es el PODER que rige nuestra naturaleza. Los Seres Sauce me dijeron ” a Ver se aprende con los ojos bien cerrados”. Para observar los hilos que nos manipulan, necesitamos perder el miedo a lo que “no podemos ver” con los ojos del cuerpo. Al entrar en otro orden perceptivo la desesperación y el desanimo ( la perdida del alma ) se frenan. Cuando entramos en desanimo, somos presas fáciles de los que se abusan temporalemnte de esta clase de debilidad del carácter. ¿ Qué mejor jugada que vincular la oscuridad con lo “malo”?. Todo está bien. No es necesario salir a cazar a ningún humano descarriado ni a un extraterrestre perverso. Solo hace falta VER. Curiosamente también hay una conveniente vinculación de la oscuridad con la “negatividad”. Muchas veces están abrochadas y asociamos “oscuridad” con perversión, maldad, manipulación, depresión,  enfermedad y toda clase de engaños macabros. Ese tipo de “oscuridad” es una distorsión. A este tipo de “oscuridad” la llamo Las Sombras de la mente. Vivir en en las Sombras de esta mente es engañoso y desolador. A la vivencia lúcida de la oscuridad, la llamo asombrarse. Asombro es vivir sin sombras. Si del Creador emana Luz, la Oscuridad es el vasija receptiva que la contiene y a la vez la revela. Aclarado éste punto sigamos.

Perdiendo el miedo a la noche

Las mujeres, en otros tiempo, bebían la sabiduría de la Madre Negra por las noches. Y estas fueron perseguidas y asesinadas. Las brujas- así llamadas por quienes sentían la amenaza creciente de su poder-salían a caminar en la negra oscuridad, canturreaban sus cánticos o simplemente estaban en silencio, entre los animales del bosque y las estrellas. Cuando el sol aún permanecía oculto, ellas eran testigos de lo invisible, de lo que no lleva sombra. Los monjes contemplativos oraban antes del amanecer, despertaban entre las tres y cuatro de la madrugada para entregarse a la oración centrante; en la oscuridad intimaban con Dios, de día contemplaban sus misterios. Los padres del desierto ofrecían sus plegarias y meditaciones de noche. Los curadores esenios y los escribas de los Evangelios que no han llegado a materializarse, salían durante la hora previa al amanecer; ahí la oscuridad es mucho más intensa y espesa. Lo hacían para rezar, para conversar con los santos y amados ángeles de la creación. ¿Por qué será? Porque el alma sólo VE cuando el ojo se retira del mundo diurno. La noche es muy importante. En la negrura de la madrugada, el mundo tal cuál lo conocemos, desaparece. La espesura que envuelve al tiempo, se desgarra, el pesado manto que engendra los hechizos de la mente, se hace polvo. Las primeras horas de la noche son de importancia vital para los seres humanos. El alma durante este pasaje -que es mientras el humano duerme- se eleva y recibe la impresión – información, mensajes- del Santo Ángel Guardián. Vaya si es importante y conveniente hacernos sentir miedo y desconfianza de la oscuridad. ¿Cuántas personas no duermen bien de noche? Otra vez, podría escribir un libro sólo de éste tema. 

¿Cómo sahumar?


Los Seres Sauces están para darnos la tecnología de la oscuridad y el recogimiento del alma. Para llevarnos a la profundidad que eleva la consciencia hacia la Luz. Cuando dejas caer las hojas secas de este ser arbóreo en el carbón encendido, su humo es casi invisible. La nariz se vuelve más abierta y se despierta. Pero no me creas. Probálo, hacé tu experiencia que de eso se trata todo. Cuando veas un ser sauce y sientas alegría, pedile unas ramitas. En verdad, lo correcto sería decir, que los Seres Sauces ya te la ofrecieron mucho antes de que vos te dieras cuenta. Dejalos secar, colgados de algún lugar que no les de luz directa. Y cuando ya estén preparados para ser sahumados, dejá que venga la noche, la santa noche sin luna. Colocá dentro de un recipiente resistente al fuego ( sahumadora, cacharro de cerámica, taza de barro, etc ) un carbón vegetal. Y si tenes leña encendida mejor. Pero los carbones vegetales son más accesibles para los seres de ciudad. Y está bien, las plantas no se quejan! Entonces bien, ahora es el momento de ofrecer el Sauce al fuego y dejar que arda y junto a él, tus miedos más primitivos. Miedos que arrastramos  desde hace mucho tiempo. Es hora de dar un pasito más…

Ojos verdes de Sauce

Como ves no es difícil. Mientras te tomás una taza de té, o escuchas la lluvia descalza en el patio de tu casa, o los grillos del jardín o las bocinas  rabiosas de la calle, deja que el humo casi invisible del Sauce te hable. Te estás preparando para SENTIR. Y esta vez, si te dijeron que de noche “viene el cuco” o ” el hombre de la bolsa a llevarte si te portás mal”  dejá que vengan, para VER con los ojos verdes de SAUCE y  saber que no es real. 

 

lorenaciocale:.

 

IMPORTANTE: todo lo compartido en este blog es producto de mi experiencia directa con las plantas. Nada de lo escrito aquí pretende tener la “verdad”. Es tan solo la propia y siempre sujeta a ser transformada. Gracias por leerme. 

 

Lorena

Lorena

Desde la infancia, los seres arbóreos son mi familia. En las manos de mi abuela adquirieron magia, olor y medicina. En las manos de mi papá, la magia se elevó elegante y sobrio como un pino, en la que cada noche el cielo descargaba sus estrellas para hacernos refugio de lo divino en la tierra.

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