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plantas que conversan con ángeles

Por 17 abril, 2018 agosto 4th, 2019 25 Comentarios

Los arbóreos

El sahúmo curativo tiene raíces ancestrales, raíces que se hunden muy lejos en la historia hablada, experimentada  y oculta de la tierra. Cada época, cada cultura, ha adquirido durante el transcurso del tiempo distintas prácticas espirituales, meditativas o religiosas que incluyen – aunque con distintos planteos estéticos y  rituales-  el sahúmo curativo o medicinal. En este artículo quiero escribir sobre algunas plantas que están comunicadas especialmente con ángeles. Ante de comenzar debo ser muy clara en dos puntos. El primer punto es que toda la información compartida en este sitio me fue dada por las plantas mismas y para no privarme más de hacerlo, también voy a mencionar la colaboración de los seres angélicos. Quienes han entrado a mi vida, justo en el momento que estuve a punto de perderla. Hasta ese momento, no tenía una relación fluida con ellos. Mejor dicho, tenía una pésima relación. Ya que vinculada su existencia a las religiones, más precisamente a la católica. Y eso derivó en un vínculo artificial, carente de alma y enmarañado con muchas creencias que me generaron demasiado ruido y también rechazo. Así que de algún modo me cerré a su posible presencia. En otras palabras no era afín a ellos, como tampoco era simpatizante de las personas que hablaban sobre estos seres o decían canalizarlos. Creo que aún hoy sigo manteniendo algunas reservas. Creo que por eso demoré tanto en comunicar estas experiencias.

Cuando la fragilidad llegó a mi vida, ellos no dudaron en entrar. Y lo hicieron a través de las plantas. Más exactamente a través de un ser arbóreo. Ya hablaré de los seres arbóreos y los ángeles. El segundo punto es que las plantas que voy a compartir son con exclusividad para el sahúmo curativo. En este sitio no voy a escribir de plantas para su ingesta o para infusionar, por ejemplo la ayahuasca o ciertas plantas de poder. Ya que a mi modo de entender, se deben beber dentro de un marco tanto ceremonial como profesional. Con el absoluto y debido cuidado y que las personas que estén a cargo sean respetuosas de la vida de los seres, tanto humanos como arbóreos. No es un detalle menor. Hay plantas que no pueden ser ingeridas así nomás por sus altos niveles de toxicidad. Natural no significa inocuo.

Ángel 

Cuando entraron los ángeles a mi vida, lo hicieron a través del barro, la tierra, la basura y de un espléndido árbol de ciudad. El mes fue septiembre. Iba de regreso a mi casa, un mediodía nublado y lluvioso de primavera cuando al pie de un árbol, entre el tronco y la tierra, vi un pequeño ángel parado. Era uno de esos angelitos que la gente coloca en alguna pared de su casa, Y ahí estaba él, solo. Yo parada mirándolo quedé absorbida. Todo mi cuerpo y mi alma se habían abierto como una gran esponja. Lo que sentí en ese momento no puedo explicarlo bien, juraría que la cabeza se me quitó de encima. Algo iba a cambiarlo todo, y ese día fue el primer día de ese cambio. Le saqué dos fotos. Usualmente me lo hubiera llevado conmigo. Pero algo me dijo que no hacía falta. Ese instante – aunque lo ignorara por completo- hizo que mi alma girara hacia el Ángel, en los días siguientes mi cuerpo estaría a horas de apagarse.

Pero no fue así, el alma estaba en comunión vital con mi Santo Ángel de la Guarda, habían hecho contacto ( por lo menos fui consciente ). Y las plantas y los  magníficos espíritus arbóreos, Gabriel, la Madre Negra  tan desnuda, tan despreciada como florida ( la Tierra ) y la Virgen sin rostro, Jesús, Marco el Esenio y más… tenían un plan para mí y un plan silencioso que incluye a muchos. Así conocí lo que hoy puedo nombrar como el giro del alma y el Rezo de Malak. Jamás hubiera vinculado a las plantas con los ángeles. Los que me conocen saben que es así. Y grande fue el asombro. Sí,  aprendí es a vivir en el asombro…

El Cristal oculto en el corazón

Las plantas nacieron conmigo. Ya en mi cuna me cuidaba un ramito de ruda. Y como regalo de mi primer año, mi papá me regaló un ser arbóreo, un pino. MI abuela  -joven manos de hada- Florinda, curandera y sanadora curaba con plantas y curaba con sus manos. Mi abuela y las plantas educaron mi sensibilidad desde que no sabía hablar. Con el tiempo me cerré y desprecié todas estas cuestiones  ” torpes e infantiles menudencias del ser humano”. Y dejé de sentirlas cerca. Hasta que después de mucho trecho andado, llegó el sahúmo. Que me gusta decirle sahúmo curativo. Porque si algo aprendo cuando estoy en contemplación, en completo abandono hacia las plantas, es que ellas quieren curarnos. ¿Pero curarnos de qué? de lo que ellas llaman, la petrificación de la piel ( el cristal oculto en el corazón ) Ellas me han enseñado lo que sé. Hace muchos años “me limite” profundamente y decidí NO LEER NADA SOBRE PLANTAS , al momento de saber que traen como medicina para el sahúmo ( como también decidí no leer nada sobre ángeles por un tiempo ). Esa limitación honesta me abrió a ellas. Esa limitación auto-impuesta me enseñó a recibir sus mensajes directamente, a ofrecerlas a los consultantes en los sahúmo personalizados, y a comprenderlas un poquito. MI abuela siempre me decía, ¡si queres conocerlas, primero amalas!

Aunque si sentía que mi cuerpo me pedía ingerirlas, investigaba en manuales de medicina arbórea ( legado de mi abuela ) cuales eran sus propiedades curativas. Y lo que más me asombró era la relación que había entre lo que recibía intuitivamente de ellas en forma directa y lo que leía posteriormente. Entonces adquirí el entrenamiento riguroso de no saber nada de las plantas hasta que ellas hablaran primero.

La Madre Negra

Los seres arbóreos  son grandes espíritus orantes -que  dan su legado a quienes abren su corazón con respeto y alegría-  aceptan sus mensajes y básicamente confían en su inteligencia. Y al hacerlo la tierra recibe nuestra escucha también. ¿ Se comprende esto? Todas las especies nos conectamos y nos beneficiamos en este intercambio. Todas las especies estamos comunicadas. Solo tenemos que disponernos a escuchar y a sentir. Y para eso, el primer principio esencial a desarrollar es la atención. Sin atención no hay intuición. El alma goza cuando le damos nuestra atención, cuando nos donamos a ella. El alma está en comunidad con todo lo tangible y lo abstracto. Y la Madre Negra lo sabe y la Madre Negra nos da la bienvenida, como una gran madre cariñosa que quiere abrazarnos para hacernos florecer. Nos necesitamos. Pero nosotros la necesitamos más.

La Madre Negra nos recibe a todos por igual; al santo, al ignorante, al criminal y al corrupto, al inocente bebé, al vivo y al muerto. La Madre Negra que flota pletórica, en la negritud infinita del cosmos con muslos carnosos de agua, cabellos fosfóreos y corazón de pasto ¡nos quiere vivos!. Me honra ser su escriba, su escucha, me honra conversar con ella y tenerla de maestra. Me conmueve y me espanta el dolor que permanece entre sus capas de roca y lava. La escucho en plena ciudad, ahogada en cemento e indiferencia. La escucho, la siento latir. Tiene un latido poderoso que atraviesa todo. Está unida a cada elemento vivo. Vibra en distintas frecuencias, se mece entre nosotros como grandes corrientes de información. Nos recorre por dentro y nos limpia. La Madre Negra, florida y arrasada nos da su medicina.  Por eso los chamanes de verdad son como la tierra, acogen el dolor en sus cuerpos y los transmutan, vuelven el veneno un remedio bendito. Desde el profundo amor que ellos sienten y la claridad de su don están al servicio de esto. Estos seres humanos no lo hacen porque aman sufrir, todo lo contrario. Los hombres y mujeres medicina tienen el alma desnuda, el cuerpo bien disponible hacia esos lugares de los que otros escapan. Otros atributos son la mente sin adornos, la boca silente y básicamente saben algo fundamental.

Saben algo esencial porque aprendieron a retirarse. Y al retirarse, escuchan y al escuchar se vuelven semejantes tanto al dolor como a la medicina. Pueden ser semejantes, pero no se adhieren al sufrimiento ni lo rechazan. Por eso pueden sin decir una palabra, curar. Los traumas necesitan ser sentidos, no tapados. El dolor necesita ser sentido, no juzgado. Las heridas buscan ser sentidas, no analizadas. Solo cuando el dolor y las emociones más complejas son recogidas, aceptadas, ya no más ignoradas ni puestas en otros, estas se superan. Estos hombres y mujeres andan retirados el los bordes de los ríos, en el corazón solitario de alguna selva tropical o al pie barroco de algún cerro. Pero también los hay más cerca.

No sólo los chamanes y chamanas andan con la piel abierta, también hay otros humanos anónimos, sencillos, que no poseen títulos ni demasiada instrucción, que sin embargo han desarrollado una alta SENSIBILIDAD. La sensibilidad no es exclusiva de los chamanes o místicos. Es un tipo de Inteligencia que aún muchos no conocen o confunden con emoción o sensiblería. La sensibilidad es una inteligencia de tipo analógica y no se ve afectada por lo sentido ni por lo experimentado. Por eso estos seres de carne y alma pueden “sentir lo sentido sin dejarse confundir o condenarlo”. Así curan, porque están conectados a la Fuente. Y quienes están conectados a la Fuente, ya no se apagan ni rechazan la existencia.

 

“Hay una hermandad casi oculta y camuflada entre el verdadero chamanismo y el cristianismo originario. He notado también cierta similitud con ciertas practicas budistas como el Tonglen”

 

 

Acerca de las mujeres y hombres sensibles

Su alma está despierta. Su cuerpo vive bien encarnado. No hay negaciones mentalmente sofisticadas -del tipo cotorra que repite con la profundidad de un charco de lluvia- ” no soy el cuerpo”, “esta tierra es una ilusión”, ” nada es real” No. Mucho cuidado – y así me lo ha hecho saber, advertido mejor dicho con inquebrantable rigurosidad  mi Santo Ángel de la Guarda- con adquirir conceptos como esos sin madurar la sensibilidad. Esto sería caer en un engaño más.  Lo que es real dentro de un contexto determinado puede no serlo en otro. Lo que es ilusión o fantasía para uno, puede no serlo en absoluto para otro, de acuerdo a los distintos contextos,  a su maduración conectiva y desarrollo de sensibilidad abstracta. La trasparencia del saber llega, no adquiriendo bellos y elevados conceptos solamente, sino cuando se ve lo que corrompe la propia naturaleza. Nuestra naturaleza original es abstracta, pero no se trata de teorizar sobre ella, sino de sentirla, de saborearla.

Cuerpo, esa parte del alma…

Y para eso estamos acá. Para volvernos conscientes, es decir; sentir con cuerpo y alma esta inteligencia que es Omniabarcante. Ellos encarnan al alma. Y el alma toca y es tocada, es sentida, saboreada. Y porque al encarnar al alma, conocen que el alma no puede ser dañada. Saben como estar en la tierra, a sabiendas que su alma está tanto dentro como fuera de ella. No hay divisiones. Conocen bien y genuinamente su naturaleza. Y es que así recogen los fragmentos de los rotos, los pedazos de  sufrimiento de “los otros” y lo transmutan.  Y estos seres vienen así. No es cuestión de ir a hacer un curso con varios niveles y maestrías rarísimas y carísimas, o ir besarle los pies a un gurú vestido con faldas naranja en algún lugar lejano de la galaxia. No es algo que se busca hacer o ser.  Ya viene dentro de cada uno. Cada alma, cada particularidad trae su don, su aporte único. Ese don, genético y espiritual implica una responsabilidad y un compromiso acá en la tierra. Esencialmente trae la semilla de éste Saber.  No se trata de sacarle brillo al ego, se trata de que el alma se dé, que el alma florezca. No es un camino para regocijo de  “uno mismo” es un camino que nos encuentra entrelazados a todos. En próximos artículos iré escribiendo más sobre los Arboreal y otros seres, como los seres Lavanda y los seres Montaña.

 

Hay plantas que hablan con ángeles

 

Hoy voy a escribir sobre dos en especial; una es la Salvia Blanca y la otra planta es la Angélica.  Lo que voy a describir es aplicable al sahúmo curativo, a la práctica de recibir visión a través de las plantas o la simple contemplación del humo. Y quiero dejar bien en claro que todo lo compartido aquí es consecuencia de mi experiencia directa con ellas, el maravilloso plano arbóreo. 

 

Ángel encontrado al pie de un árbol. Ciudad de Buenos Aires. Argentina

 

“Para recibirlos uno tiene que aprender a retirarse, solo al retirarse su mensaje es dado”

 

Salvia Blanca (Salvia apiana)

“La confianza de los inocentes”

La familia de la Salvia es muy extensa. Hoy voy a escribir sobre una planta muy conocida y utilizada en distintas ceremonias chamánicas. Su nombre evoca para mí, una calma aterciopelada que se traduce de forma espontánea y directa a la hora de dejarla caer en la brasa encendida de la sahúmadora. Su textura es muy suave y me recuerda a las calles de mi ciudad cuando se iluminan las veredas, con la luz límpida de la luna llena. La salvia blanca acompaña en los momentos frágiles ofreciendo consuelo, serenidad, contención. Cuando hay situaciones que nos fragilizan, como una pérdida una separación o una enfermedad, el espíritu de la salvia es el abrazo que rescata, la mano que sostiene, la presencia que tranquiliza. La salvia muestra que el dolor experimentado sea por la razón que sea, encuentra consuelo bajo distintas formas. Esta planta ayuda en los pasajes o transiciones de vida en las que se pierde toda referencia al pasado, en que una situación es vivida en soledad extrema sin posibilidad de darle voz, debido a la conmoción interna de la misma. Ayuda en situaciones de pánico, estrés y en el miedo a lo desconocido. La Salvia favorece la conexión y la confianza en algo más que “uno mismo”. Ayuda a confiar en lo que hace posible que seas tú mismo, te pone en contacto con la inocencia indañable del alma y con la presencia de tu Ángel guardián. Es la presencia del Ángel que le imprime al alma durante la noche, la confianza que mueve muros y que atrae montañas. Cuando la salvia blanca se presenta, lo hace para purificar los sentidos del ruido acumulado. Purificación que se traduce como una mayor lucidez para recepcionar correctamente la voz de tu Ángel. Esta planta rebaja y disuelve notablemente el exceso de intelectualismo – condición necesaria para fortalecer y transparentar la conectividad –  enfatizando la atención con el plano vibratorio de los ángeles. La paz que trae la Salvia Blanca es consecuencia del contacto vivo con tu ser invisible e inocente. Inocencia es la condición natural, sin adornos ni aditivos, de tu ser abstracto o Santo Ángel Guardián.

La luz blanca que irradia la Salvia nos recuerda que nuestro Santo Ángel de la Guarda mora permanente mente en la Luz creadora y que sus mensajes pueden sacarnos del infierno personal que nos hemos fabricado. Él no posee la “verdad universal” pero guarda o posee, la nuestra. Estamos unidos a Él. Y la Salvia lo sabe. Reunificarnos con este principio vital es urgente.

 

Angélica (Angelica archangelica )

“La curandera del infierno”


La primera vez que la vi, se me arrugó el cuerpo. No tenía idea de su existencia, por lo menos yo jamás había visto esta extraña planta. Cuando la saqué de su bolsa me encontré con unas formas muy extrañas, formas de raíces que se contorsionaban como animales momificados, corazones secos, otras se parecían a clavos de madera muy antiguos. Las raíces de esta planta parecían estar hablándome en un lenguaje originario. Cuando la dejé en la brasa encendida el olor me dio vuelta el estómago y mi garganta se volvió áspera como si hubiera tragado tierra seca y se cerró. Quizá creía que por su nombre tan bonito y dulce, su fragancia también iba a darse como muy bonita y dulce. Bueno, no. Nada más lejano. Me hizo bajar al infierno. Como lo expliqué más arriba, cuando llega una planta a mi vida, no leo nada sobre ella de manera lineal. No busco información en manuales o libros.Posteriormente si así lo siento, lo hago. Entonces me senté con ella, la tomé en mis manos y ella habló. Su medicina me habló sobre “magia negra”. NI bien escuché esas palabras, abrí los ojos y dije NO. Le dije que NO a la planta. Que yo no creo en esas cosas. Que esas cosas no existen. Y me puse a explicarle porque “yo no creía” en esas prácticas y que no iba a perder mi tiempo en esas pavadas. Casi ofendida la dejé en un costado de la mesa de mi estudio. Y me fui.

 

Cuando sahúmas una planta, la planta va hablar. Aunque no quieras escucharla, aunque no la entiendas. Aunque salgas corriendo, una vez que una planta se sabe escuchada, no va a dejar que te escapes. Deberías sentirte un ser humano afortunado! Llegó la mañana siguiente y “casualmente” una amiga me manda un email con una nota. La nota era sobre “magia negra”. Fue suficiente para que me sentara a meditar con Angélica. Toda la planta vibraba otra vez, parecía emocionada por contarme lo que ella traía a mi vida. Antes de comenzar le pedí disculpas. De verdad que no creo en “trabajos”. No digo que la gente no lo haga, digo que yo no creo en ellos. Entonces me mostró lo que para ella es “magia negra”.

 

Magia negra puede ser la imposición violenta de creencias o la imposición una espiritualidad sobre otra, de limitaciones arbitrarias, perseguir, expulsar, desterrar, privar a alguien de sus derechos, de su vida, de sus gustos. El abuso de poder de un ser sobre otro. Maldecir un embarazo, maldecir a alguien que no querés o desearle la muerte a otra persona. Magia negra es la descarga violenta del odio que hay en la mente de un ser humano hacia otro ser ( humano o no ). Y si esa descarga adopta el nombre de magia negra, hechizo, trabajo amarre  o religión, da igual. En esencia “el daño” está en quién lo emite. Me enseñó que hay un alarmante odio encerrado en miles de “trabajos” que los humanos le hacen a otros humanos muy dentro de su cuerpo ( la tierra ) Y luego regresa a ellos. Literalmente se comen su propio odio. No es de extrañar que enfermen, que maten y se suiciden. La tierra busca su equilibrio -y a veces no de forma amable -Siempre. Y si de vez en cuando se parte, se inunda, diluvia o se prende fuego es para limpiarse.

Angélica aparece en tu vida para guiarte con su tremenda presencia liberadora. Ella no tiene miedo de bajar a tu infierno personal y ayudarte a deshacer el daño que crees estar arrastrando en tu existencia. Su medicina es elevadamente alta . Su atributo principal es la justeza. El daño no existe para el alma despierta- ni para Angélica- pero si vos crees que esto es posible, estás bajo un gran hechizo. Las personas arrastran miles de “daños” o maldiciones – engaños- de todo tipo.

MI abuela me ha contado miles de historias que llegaban a ella como sanadora. Una de esas historias ilustra muy bien el punto a donde quiero llegar. Una señora muy católica -esposa del panadero- fue al brujo de la ciudad para alejar a su “malvada” suegra de su vida. Y el brujo fue atrás de un sapo y le colocó una foto de la señora en cuestión y le coció la boca (al sapo) y lo enterró en el cementerio. Y después de unos días “la pobre suegra” entraba en coma. Trabajo hecho. Todo el mundo “contento”. La nuera -y el señor brujo-  hizo visible el odio oculto en su suegra. El daño que llevamos dentro, regresa. La mente es muy poderosa. Realmente creemos que “quitándonos” de encima el problema vamos a ser felices. Que si al que le va muy bien, en un tiempo le va mal, nos vamos a sentir mejor con nuestras miserables existencias.

El intento de deshacerse de los efectos, no cura la causa. Esta es una de las caras del infierno.  Podría escribir un libro entero sobre esto. Angélica trabaja junto al Arcángel Miguel rompiendo el engaño que ata al “infierno” y al propio dolor o “daño”. Daño y engaño no sólo riman, sino que son semejantes. Un alma liberada del engaño original, no daña ni puede ser dañada, jamás. Esta planta remueve con fiereza y misericordia, literalmente lo que no tiene vida de tu cuerpo. Lo que está muerto, seco, lo que está en estado de putrefacción crónica. Lo que se ha alejado de tu naturaleza. Eso es el infierno, vivir lo más alejado de tu alma.

Algo más…uno de los mayores y más peligrosos mitos sobre la espiritualidad – y que sostienen algunas personas o maestros reconocidos mundialmente- es que la tierra no existe. Que el universo es una ilusión y que todo aquí en la tierra no es real. ¿Para que cuidarla entonces? Esto no es así. He asistido a muchos encuentros con maestros que ha declarado este tipo de ideas. Para que emocionarse con la belleza del océano si es una ilusión…para que sentir tristeza con la muerte de miles de niños si el cuerpo no existe? ¿ Qué importa entonces si seguimos enterrando nuestros odios en este planeta o usándola para prolongar el engaño?

 

Mejor lo digo así:

no dos

el primer mensaje y último
siempre fue, es y será el mismo.
la vida pareció partirse en dos
barro y alma
sangre e infinito
humano y ángel
semilla y sol
Sin embargo,
no fue así en esencia.
barro y alma, humanidad
sangre e infinito, universo
humano y ángel, divinidad
semilla y sol, flor.
No somos dos,
aunque lo parezca.

lorena
    ciocale:.

IMPORTANTE: todo lo compartido en este blog es producto de mi experiencia directa con las plantas. Nada de lo escrito aquí pretende tener la “verdad”. Es tan solo la propia y siempre sujeta a ser transformada. Gracias por leerme. 

 

 

Lorena

Lorena

Desde la infancia, los seres arbóreos son mi familia. En las manos de mi abuela adquirieron magia, olor y medicina. En las manos de mi papá, la magia se elevó elegante y sobrio como un pino, en la que cada noche el cielo descargaba sus estrellas para hacernos refugio de lo divino en la tierra.

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